MARZO 4

LA PALABRA DE DIOS

Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán.

MATEO 6: 34


Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

REFLEXIÓN

En un mundo donde la incertidumbre parece ser la norma, muchas veces nos encontramos atrapados en un torbellino de preocupaciones por el futuro: el trabajo, la familia, la salud, las finanzas. Jesús nos invita a descansar en Su provisión. “Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán” (Mateo 6:34). Con frecuencia, nos encontramos atrapados en el temor del futuro, preocupándonos por lo que vendrá, por nuestras necesidades, por lo que no podemos controlar. Sin embargo, Él conoce nuestras luchas y sabe cuánto nos desgasta preocuparnos por lo que aún no ha sucedido. Dios nos llama a vivir el presente con confianza, sabiendo que cada día trae consigo su propia porción de gracia y fortaleza suficientes para enfrentar sus propios desafíos.


El enemigo quiere distraernos con la ansiedad del mañana para que olvidemos las bendiciones de hoy. Pero Dios nos recuerda en Lamentaciones 3:23 que “sus misericordias son nuevas cada mañana”. Si Su fidelidad nunca falla, ¿por qué tememos? Cada amanecer es un recordatorio de que Él sigue en control. No necesitamos resolver el futuro en un solo día; solo debemos caminar confiados en Su provisión, paso a paso, momento a momento. Dios nunca ha fallado en Su fidelidad. No tenemos que almacenar ansiedades, porque Su provisión es constante. Esto no significa que no debemos planificar, sino que debemos hacerlo sin angustia, descansando en la certeza de que Él ya está en nuestro mañana. Cuando fijamos nuestra mirada en Dios en lugar de en nuestras preocupaciones, encontramos paz en medio de la incertidumbre.


Hoy, decide entregar tus cargas al Señor. Como dice Filipenses 4:6-7, “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”. Él nos invita a cambiar la preocupación por oración, y la angustia por gratitud. A vivir cada día con gratitud, reconociendo que el futuro está en Sus manos. No desperdicies la alegría del presente con los temores del mañana. Confía en Dios y camina en la certeza de Su amor y cuidado. En Su presencia, hallamos paz que sobrepasa todo entendimiento. Entrégale tus cargas a Dios, confía en que Él cuidará de ti y vive con gozo el presente, porque el mañana le pertenece a Él.


Señor, hoy entrego mis preocupaciones en Tus manos. Ayúdame a confiar en que Tú tienes el control de mi vida y a vivir cada día con fe, sin angustiarme por el mañana, a confiar en Tu fidelidad y a vivir cada día con gratitud y paz. Enséñame a descansar en Ti y a no dejarme consumir por la ansiedad del mañana. Hoy decido entregarte mis preocupaciones, sabiendo que Tú cuidas de mí. Gracias por Tu amor inagotable. Dame paz en medio de la incertidumbre y enséñame a descansar en Tu fidelidad. Gracias porque nunca me dejas ni me abandonas. En el nombre de Jesús, amén. 

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