ENERO 29

LA PALABRA DE DIOS

Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.

JEREMÍAS 29: 11 - 13


11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.


12Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré;


13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.

REFLEXIÓN

Ayer recordábamos la promesa de Dios: sus planes son de bien, no de mal. No son planes a la deriva ni respuestas improvisadas, sino un propósito eterno tejido con amor. Pero hoy, Dios nos recuerda algo más: no estamos solos en el camino hacia esos planes. Él nos dice que lo invoquemos, que vayamos a Él en oración, y nos da una promesa inquebrantable: “Yo os oiré.” Qué maravilloso es saber que el Dios del universo escucha nuestra voz, que no somos eco en el vacío, sino hijos amados a quienes Él atiende con ternura. ¡Qué hermosa promesa! Es un recordatorio poderoso de que Dios tiene planes llenos de paz y propósito para nosotros. Su deseo no es el mal, sino darnos un futuro lleno de esperanza. Además, nos invita a buscarlo con todo nuestro corazón, con la certeza de que cuando lo hacemos, Él se deja encontrar.


Pero hay una clave: buscarlo de todo corazón. No de manera superficial o apresurada, sino con una entrega genuina. A veces, buscamos respuestas más que Su presencia, soluciones más que Su compañía. Pero cuando lo buscamos a Él primero, lo hallamos, y en Su presencia encontramos la paz, la dirección y la fuerza que necesitamos.


Cuando sintamos incertidumbre, cansancio o que nuestras preguntas no tienen respuesta, recordemos que Dios no se esconde de nosotros. Él se deja encontrar. Acerquémonos con fe, con un corazón sincero, y descansemos en la seguridad de que Él nos está escuchando. Apartemos un momento especial para orar y buscar a Dios hoy, no por necesidad, sino por amor. Hablemos con Él como con un amigo cercano y escuchemos lo que Su Espíritu quiere decirnos.


Señor, gracias porque en Ti tenemos la certeza de que nuestras oraciones no quedan sin respuesta. Hoy decidimos buscarte con todo el corazón, no solo por lo que puedes darnos, sino por lo que eres. Enséñanos a descansar en tus planes, confiando en que cuando te buscamos, siempre te encontramos. En el nombre de Jesús, amén.


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