MARZO 15

LA PALABRA DE DIOS

Porque su misericordia permanece para siempre.

SALMOS 118: 1


¡Alabemos al Señor, porque él es bueno; porque su misericordia permanece para siempre!

REFLEXIÓN

“En medio de nuestras rutinas, tropiezos y momentos de confusión, esta verdad nos recuerda que Dios no cambia. Su bondad no depende de nuestro comportamiento, ni su misericordia se agota cuando fallamos. Al contrario, es en nuestras flaquezas donde su amor se manifiesta con mayor ternura. Cuando todo lo demás parece incierto, podemos anclarnos en esta promesa eterna: Dios es bueno, y su misericordia nunca termina.


Cada día trae sus propios desafíos: decisiones difíciles, relaciones tensas, noticias inesperadas. Pero en vez de dejarnos consumir por la ansiedad, podemos detenernos, mirar al cielo y declarar con fe: “Tú sigues siendo bueno, Señor.”Esta actitud transforma nuestro corazón y renueva nuestras fuerzas. Como decía Jeremías en medio de su dolor: “Por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad”(Lamentaciones 3:22-23). Su bondad no es ocasional ni condicional. Está disponible cada amanecer.


Que esta verdad se vuelva parte de nuestro andar. Que alabemos no solo con cantos, sino con una vida que reconoce su bondad incluso en lo ordinario. Que recordemos que su misericordia no es solo para momentos de crisis, sino para cada respiro, cada paso y cada intento de hacerlo mejor. En todo, y a pesar de todo, Dios sigue siendo bueno.


Amado Señor, gracias por tu bondad inagotable y tu misericordia que no tiene fin. Aun cuando fallo, tú me sostienes con tu amor. Enséñame a reconocer tus huellas en mi día a día y a alabarte con un corazón agradecido. Que mi vida sea reflejo de tu fidelidad y que cada paso esté lleno de la esperanza que viene de saber que tú nunca cambias. En el nombre de Jesús, amén.

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