ENERO 8

LA PALABRA DE DIOS

Aguarda al Señor; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Dios

SALMOS 27: 13 V- 14


3 Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Dios en la tierra de los vivientes.


14 Aguarda al Señor; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Dios

REFLEXIÓN

¡Qué palabras tan profundas y alentadoras del Salmo 27! Estos versículos son un recordatorio hermoso de que, aunque enfrentemos desafíos y momentos de incertidumbre, nuestra esperanza y fortaleza se encuentran en confiar en la bondad de Dios y en esperar pacientemente en Él.


El verso 13 refleja una fe que sostiene, incluso en las pruebas más difíciles: “Hubiera yo desmayado, si no creyese…”. Es un testimonio de cómo la esperanza en la bondad de Dios es capaz de sostenernos en medio de las adversidades.


El verso 14, por otro lado, nos llama a tener paciencia activa: “Aguarda al Señor; esfuérzate, y aliéntese tu corazón.” No es una espera pasiva, sino una espera con esfuerzo y ánimo, confiando en que Su tiempo y propósito son perfectos.


Es una invitación a renovar la confianza cada día y recordar que, aunque a veces el camino no sea claro, Dios siempre está presente, sustentando y guiando. Mantengamos el ánimo por estas palabras y por la certeza de Su bondad que ya hemos experimentado en nuestra vida. 



Amado Padre celestial, Hoy nos acercamos a Ti con un corazón lleno de gratitud y confianza, reconociendo que Tú eres nuestro refugio y fortaleza en cada momento de la vida. Gracias por Tu bondad infinita que se renueva cada día y por las promesas que sostienen nuestra fe. 


Te pido, Señor, que nos des la fuerza para esperar en Ti, aun cuando las circunstancias sean inciertas o difíciles. Ayúdanos a mantener la mirada fija en Tu propósito y a recordar que Tu tiempo es perfecto. Renueva nuestro ánimo, llena nuestro corazón de paz y guía nuestros pasos en el camino que has trazado para nosotros.


Enséñanos, Señor, a depender de Ti en todo momento, a esforzarnos con confianza y a descansar en Tu fidelidad. Declaramos que la esperanza está puesta en Tu bondad y que caminaremos con la certeza de que Tú siempre estás con nosotros, sosteniéndonos con Tu diestra de justicia. En el nombre de Jesús, Amén.

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