FEBRERO 27

LA PALABRA DE DIOS

La fidelidad del Señor es para siempre.

SALMOS 117


1 Alabad a Dios, naciones todas; pueblos todos, alabadle.


2 Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, y la fidelidad del Señor es para siempre.

REFLEXIÓN

El Salmo 117 es el más corto de la Biblia, pero encierra una verdad inmensa: Dios merece nuestra alabanza porque su misericordia y fidelidad son eternas. A veces, nuestra vida puede sentirse inestable, llena de cambios e incertidumbres. Pero en medio de todo, hay algo que nunca cambia: el amor y la fidelidad de Dios. Él no nos deja ni nos abandona (Hebreos 13:5), y sus promesas son firmes como la roca.


Esta verdad es especialmente relevante en tiempos de prueba. Puede que enfrentemos momentos de pérdida, soledad o preocupaciones por el futuro, pero Dios sigue siendo el mismo. Su fidelidad nos ha sostenido en el pasado, y lo seguirá haciendo. Cuando miramos hacia atrás y vemos cómo nos ha guiado, no podemos más que alabarle con gratitud. Él ha sido nuestro refugio, nuestro proveedor y nuestro consuelo (Salmo 46:1).


Por eso, alabar a Dios no es solo un acto de adoración, sino una expresión de confianza. Cuando elevamos nuestra voz en alabanza, estamos reconociendo que Él está en control y que su amor nunca falla. No importa la situación, su misericordia nos cubre, y su fidelidad nos da la certeza de que estamos en sus manos. Que hoy nuestro corazón se llene de gratitud y que nuestras palabras reflejen la grandeza de su amor.


Amado Señor, hoy elevo mi voz para alabarte porque eres bueno y tu fidelidad nunca cambia. En medio de cualquier circunstancia, quiero recordar que tu misericordia es grande y tu amor me sostiene. Ayúdame a confiar más en ti y a vivir con un corazón agradecido, reconociendo que cada día es una oportunidad para adorarte. Gracias porque nunca me dejas solo y por cumplir siempre tus promesas. En el nombre de Jesús, amén