FEBRERO 10

LA PALABRA DE DIOS

En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia


PROVERBIOS 17: 17


En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia.


JUAN 15: 13


Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos

REFLEXIÓN

“En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia”  Este versículo nos recuerda que la verdadera amistad no está limitada por las circunstancias o los momentos de felicidad, sino que se muestra con mayor claridad en los tiempos difíciles. Un amigo verdadero es aquel que no solo camina a tu lado cuando todo está bien, sino que también permanece contigo cuando las tormentas de la vida azotan con fuerza. Son esos amigos los que se convierten en una extensión del amor de Dios en nuestras vidas, reflejando Su fidelidad. Este versículo nos recuerda que la verdadera amistad es un refugio que Dios nos concede en las alegrías y las pruebas. Los amigos son aquellos hermanos que el Señor pone en nuestro camino para caminar juntos, apoyándonos y fortaleciendo nuestra fe. La amistad no es un vínculo cualquiera; es un lazo sagrado que refleja el amor incondicional de Dios hacia nosotros.


Jesús mismo nos mostró el mayor ejemplo de amistad al decir: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13). Él nos llama Sus amigos porque nos ama con un amor incondicional, dispuesto a sacrificarse por nosotros. El libro Eclesiástico,  hace una bonita referencia a la amistad: “Un amigo fiel es un refugio seguro; quien lo encuentra, ha encontrado un tesoro”, que nos invita a valorar y proteger las relaciones sinceras, esas que no se corrompen con las dificultades ni con los intereses pasajeros. Al igual que Jesús se entregó por nosotros, una amistad verdadera implica entrega, lealtad y sacrificio. Es allí, no me cansaaré de repetirlo, donde la amistad se convierte en una expresión del amor de Dios.


Los amigos verdaderos no solo consuelan en tiempos de angustia, sino que también nos desafían a crecer, a ser mejores personas, y a buscar la voluntad de Dios. En la amistad, encontramos un regalo precioso: un vínculo diseñado por Dios para fortalecernos, animarnos y recordarnos que no estamos solos. Valoremos a los amigos que Dios nos ha dado, y seamos para ellos una fuente de bendición, amor y apoyo incondicional. Pero, en un mundo donde muchas relaciones son superficiales, es un desafío  buscar amistades que sean profundas y duraderas. Al cultivar la amistad con sabiduría y amor, fortalecemos nuestro espíritu y encontramos un apoyo invaluable. Recordemos siempre que los verdaderos amigos son un regalo de Dios, y cuidarlos es parte de nuestro caminar como seguidores de Cristo.


Señor amado, gracias por el regalo de la amistad, por esos hermanos del alma que has puesto en nuestro camino para caminar juntos en las alegrías y en las pruebas. Ayúdame a ser un amigo fiel, leal y amoroso, reflejando el amor de Cristo en cada relación. Enséñame a valorar, cuidar y fortalecer las amistades que edifican mi espíritu y glorifican Tu nombre. 


Padre, dame sabiduría para discernir amistades verdaderas y perseverancia para cultivarlas con paciencia y amor. Que mis amigos y yo podamos animarnos y desafiarnos mutuamente a crecer en Tu voluntad. Gracias porque a través de ellos veo Tu fidelidad y misericordia.


Bendice a mis amigos, Señor. Fortalécelos en sus momentos de angustia y llena sus corazones de paz y alegría. Que siempre podamos ser instrumentos de Tu amor y consuelo en la vida del otro. En el nombre de Jesús, amén.

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