ENERO 7

LA PALABRA DE DIOS

Cosas que ojo no vio: Reflexiones de una nueva etapa.

1 CORINTIOS 2: 9


Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.

REFLEXIÓN

En los últimos meses, he vivido uno de los cambios más significativos de mi vida: dejar atrás 15 años como decana en una Universidad. Fue una decisión que no tomé a la ligera, llena de dudas y temores, pero también de confianza en la guía divina. Hoy, al meditar en este pasaje de 1 Corintios 2:9, no puedo evitar ver la conexión con lo que estoy experimentando.


Dios promete que tiene cosas preparadas para nosotros que sobrepasan nuestra capacidad de imaginar. Mientras estaba en la posición de decana, nunca pensé que dejarlo atrás pudiera traerme esta mezcla de paz, gozo y expectativa por lo que viene. “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó…” es una descripción perfecta de lo que Dios puede hacer cuando decidimos caminar por fe y no por vista. Aunque no sé exactamente qué viene ahora, tengo la certeza de que Dios ya lo ha preparado. Dejar esa posición no fue solo soltar un cargo; fue abrazar una promesa. Fue confiar en que mi identidad no está en un título, sino en quién soy en Cristo.


Muchas veces, el temor a lo desconocido nos paraliza. Queremos garantías, queremos saber el “qué sigue”. Pero este versículo nos invita a soñar con lo que está más allá de los límites humanos. Lo que Dios tiene preparado para los que le aman es mucho más grande que cualquier plan que se pueda trazar. La clave de esta promesa es el amor. Dios tiene cosas grandes reservadas para aquellos que le aman. Es un recordatorio de que no se trata solo de lo que podemos recibir, sino de cuánto estamos dispuestos a amarle, servirle y confiar en Su voluntad.


Amado Padre Celestial, gracias por Tu amor infinito y por las promesas maravillosas que has preparado para quienes Te aman. En este momento, nos presentamos ante Ti con el corazón lleno de gratitud y fe, confiando en que Tus planes para nuestra vida son perfectos, aun cuando no los entendamos completamente.


Señor, ayúdanos a caminar siempre bajo Tu guía, recordando que lo que tienes preparado supera cualquier cosa que la mente pueda imaginar. Danos la fortaleza para confiar en Tu propósito, la paciencia para esperar en Tu tiempo, y el amor para seguirte con todo nuestro corazón, alma y mente.


Declaramos que nuestra vida está en Tus manos, y sabemos que todo lo que viene es bueno porque viene de Ti. Sigue obrando en y a través de nosotros, para que podamos reflejar Tu gloria en todo lo que hagamos. En el nombre de Jesús, amén.

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