Porque por fe andamos, no por vista
HEBREOS 11: 1
Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
2 CORINTIOS 5: 7
Porque por fe andamos, no por vista
La fe es la certeza de que Dios tiene el control incluso cuando nuestras circunstancias parecen estar fuera de lugar. Es como el agricultor que siembra su semilla en la tierra, confiando en que, aunque no ve lo que sucede bajo el suelo, llegará el momento de la cosecha. Así también nosotros, en medio de la incertidumbre, debemos recordar que Dios está obrando en lo invisible. Él conoce el propósito detrás de cada momento de espera y cada desafío que enfrentamos, aunque nosotros no podamos entenderlo en el momento.
Un ejemplo poderoso de fe se encuentra en la vida de Abraham. Dios le pidió que dejara su tierra y su parentela para ir a un lugar que Él le mostraría, sin revelar detalles. Abraham obedeció porque confiaba en la promesa divina, aunque no sabía exactamente a dónde iba. Así sucede en nuestras vidas: a veces Dios nos pide avanzar, a pesar de que no vemos el camino completo. La fe no significa tener todas las respuestas, sino confiar en el Dios que las tiene.
Quizá estás enfrentando una situación en la que todo parece oscuro o incierto. Tal vez esperas una respuesta, un milagro o una dirección clara. Recuerda que la fe no se trata de ver, sino de creer en lo que Dios ha prometido. Su palabra es firme y sus promesas nunca fallan. Sigue caminando, aunque tus ojos no puedan ver el destino, porque al final, los que confían en el Señor siempre serán recompensados.
Amado Padre celestial, Vengo hoy con un corazón que anhela confiar más en tus promesas. A veces, las circunstancias me abruman y no veo el camino delante de mí, pero hoy decido caminar por fe y no por vista. Dame la certeza de que estás obrando incluso cuando no lo percibo. Ayúdame a recordar que tus planes son perfectos y que tus tiempos son siempre los mejores. Renueva mi espíritu para que pueda esperar con paciencia y esperanza, sabiendo que Tú nunca fallas. Te entrego mis miedos, mis dudas y todo aquello que intenta apartarme de tu propósito. Guíame con tu luz en medio de la oscuridad y sostén mi corazón mientras confío en lo que no veo, porque sé que en Ti tengo mi victoria asegurada. En el nombre de Jesús, amén.