ENERO 25

LA PALABRA DE DIOS

Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras.

EFESIOS 2: 8 - 10


8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;


9 no por obras, para que nadie se gloríe.


10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.


REFLEXIÓN

Este pasaje nos recuerda la esencia del evangelio: la salvación es un regalo inmerecido de Dios, ofrecido por su gracia y recibido únicamente por medio de la fe. No hay nada que podamos hacer para ganar o merecer este don, pues todo proviene de su amor infinito. El versículo 10, además, nos señala nuestro propósito: somos obra de sus manos, creados en Cristo para llevar a cabo las buenas obras que Él mismo diseñó de antemano para nosotros. No se trata de obras para ganar salvación, sino como fruto de ella, caminando en el plan perfecto de Dios. Es un recordatorio de que, aunque no somos salvos por nuestras obras, fuimos hechos para reflejar su amor y su gloria en el mundo a través de ellas.  La salvación no depende pues de lo que hacemos, sino de lo que Jesús ya hizo por nosotros en la cruz, para que nadie pueda atribuirse la gloria. Esto nos lleva a descansar en la obra completa de Cristo, en lugar de vivir con la presión de “ganar” la aceptación de Dios. 


La palabra “hechura” (en griego, poiema) significa “obra maestra”. Dios nos creó con amor, propósito y detalle, y nos redimió en Cristo para que vivamos conforme a su plan. Somos creados por el creador del universo y formados para reflejar Su carácter. Por ello, aunque no somos salvos por obras, nuestras vidas deben producir fruto como evidencia de la obra de Dios en nosotros. Él ha preparado un camino específico para que cada uno de nosotros camine en obediencia y servicio, dejando su huella de amor en el mundo.


Señor, gracias por salvarnos por tu gracia y no por nuestros méritos. Reconocemos que somos obra de tus manos, creados en Cristo Jesús para buenas obras. Ayúdanos a caminar en el propósito que has preparado para nosotros desde la eternidad. Que nuestra vida sea un reflejo de tu amor y que siempre glorifiquemos tu nombre. Amén.

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