Sobre ti fijaré mis ojos.
SALMOS 32: 8
Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos.
El rey David en el Salmo 32:8 refleja la guía amorosa de Dios en nuestra vida. Nos recuerda que Él no solo nos muestra el camino, sino que también nos acompaña con Su mirada atenta y protectora. A veces, el camino que Dios nos muestra no es el que imaginamos, pero siempre es el mejor. Cuando decidimos soltar lo que durante años hemos tenido, quizás haya dudas, temor al futuro, pero también una profunda paz. Dios nos saca de ahí con propósito, y hoy nos recuerda: “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos” (Salmo 32:8). No estamos a la deriva; Su mirada amorosa está sobre nosotros, guiando cada paso.
En cualquier nuevo comienzo, Su enseñanza será la brújula. Él no nos deja con instrucciones vagas ni nos pide que caminemos a ciegas. Como un Padre atento, nos va mostrando qué sigue, quizás de formas inesperadas: una puerta que se abre, una conversación que nos inspira, una necesidad que podemos suplir. Lo importante no es entenderlo todo de inmediato, sino confiar en que Sus ojos no se apartan de nosotros. Descansemos en la certeza de que Dios no solo señala el camino, sino que lo recorre con nosotros. Si el futuro parece incierto, recordemos que Su mirada nos acompaña. Él nos guía; nos sostiene. No temamos, no desmayemos. Él está ahí con cada uno de nosotros.
Señor amado, gracias porque nunca nos dejas solos. En cada nuevo momento de la vida, creemos que nos estás guiando con amor y propósito. A veces no comprendemos todo lo que viene, pero descansamos en Tu promesa: Tus ojos están sobre nosotros, enseñándonos el camino que debemos andar.
Ayúdanos a soltar el miedo y a caminar con fe. Que el corazón esté atento a Tu voz, que nuestros pasos sigan Tu dirección, y que en cada decisión sintamos la paz de saber que Tú vas delante de nosotros. Abre las puertas correctas, muéstranos dónde quieres que estemos y enséñanos a depender completamente de Ti. Gracias porque no solo nos das instrucciones, sino que nos sostienes con Tu amor. Hoy nos rendimos a Tu voluntad y confiamos en que cada paso será afirmado por Tu mano. En el nombre de Jesús, amén.