ENERO 31

LA PALABRA DE DIOS

Nada nos podrá separar del amor de Dios

ROMANOS 8: 38 - 39


38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,


39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

REFLEXIÓN

Romanos 8:38-39 es un pasaje poderoso que reafirma la seguridad del amor inquebrantable de Dios. Es un recordatorio profundo de que, sin importar las circunstancias o fuerzas que enfrentemos, nada puede separarnos de Su amor en Cristo Jesús.


Ayer reflexionábamos sobre la fidelidad de Dios y cómo Su mano nos sostiene en cada paso del camino. Hoy, Su Palabra nos recuerda que no hay nada—ni la muerte, ni la vida, ni lo presente, ni lo por venir—que pueda separarnos de Su amor. En medio de cambios, incertidumbre o pérdidas, esta verdad es un ancla firme. Dios no nos ama por lo que hacemos o dejamos de hacer, sino porque Él mismo es amor, y Su amor es eterno e inquebrantable.


En los momentos en que las dudas o los temores intentan colarse en el corazón, podemos descansar en la certeza de que Su amor sigue ahí, intacto. No depende de nuestras fuerzas, ni de nuestras circunstancias. Si el pasado nos pesa o el futuro nos inquieta, Él nos invita a confiar en que Su amor es más fuerte que cualquier adversidad. Nada ni nadie tiene el poder de arrebatarnos de Sus manos, porque hemos sido comprados a precio de sangre y asegurados en Cristo.


Hoy, permitamos que esta verdad nos abrace y transforme nuestra perspectiva. Si Su amor es inquebrantable, entonces podemos caminar en paz, sin temor al mañana. No estamos solos, no estamos desamparados. Dios sigue con nosotros, guiándonos, sosteniéndonos, amándonos con un amor que ni el tiempo ni las circunstancias pueden alterar. Que esta certeza llene nuestro corazón de gratitud y confianza en cada paso que demos.


Señor amado, hoy nos acercamos a Ti con el corazón agradecido porque Tu amor es eterno e inquebrantable. En medio de los cambios y las incertidumbres de la vida, nos recuerdas que nada puede separarnos de Ti. Ni los miedos, ni las pruebas, ni las dudas pueden alejarnos de Tu abrazo fiel. Ayúdanos a vivir cada día con la certeza de que estás con nosotros, sosteniéndonos y guiándonos. Cuando la fe flaquee, recuérdanos que Tu amor no depende de las emociones ni de las circunstancias, sino de Tu gracia infinita. Queremos descansar en esta verdad y caminar en paz, confiando en que Tú tienes el control de nuestra vida.


Gracias, Señor, porque en Ti encontramos seguridad y esperanza. No importa lo que venga, sabemos que nunca nos soltarás. Te entregamos nuestro día, nuestros pensamientos y anhelos, confiando en que en Tu amor lo tenemos todo. En el nombre de Jesús, amén.

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