Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia
MATEO 6: 25, 33 - 34
25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
Esta lectura es una invitación a confiar en la providencia de Dios y a centrar nuestras prioridades en Él. Este pasaje nos llama a vivir con fe, alejándonos de la ansiedad que muchas veces nos consume por las necesidades materiales o las preocupaciones del futuro.
Jesús nos recuerda que la vida es mucho más valiosa que las cosas materiales. Él provee lo necesario, así como cuida de la creación. Si lo buscamos primero, si lo ponemos en el centro de nuestra vida, Él se encargará de añadir lo que necesitamos.
Vivir un día a la vez es una invitación a dejar el control y confiar en el plan de Dios. El mañana traerá sus propios desafíos, pero Dios estará allí para ayudarnos, tal como lo hace hoy. Este mensaje es especialmente consolador en tiempos de cambio o incertidumbre. Al enfocarnos en lo que es verdaderamente importante y confiar en la fidelidad de Dios, encontramos paz y propósito en cada día.
Amado Padre Celestial, Hoy venimos a Ti con un corazón lleno de gratitud y confianza. Reconocemos que muchas veces nos dejamos llevar por las preocupaciones y los afanes de esta vida, olvidando que Tú eres el proveedor fiel de todas nuestras necesidades.
Señor, ayúdanos a descansar en Tu promesa, sabiendo que nuestra vida vale mucho más para Ti que cualquier cosa material. Enséñanos a buscar primero Tu reino y Tu justicia, confiando en que todo lo demás será añadido conforme a Tu perfecta voluntad.
Danos la sabiduría para vivir un día a la vez, dejando en Tus manos el mañana y sus desafíos. Líbranos del peso innecesario de la ansiedad y llena nuestro corazón con Tu paz, esa paz que sobrepasa todo entendimiento.
Confiamos en que Tú cuidas de nosotros y de los que amamos, porque eres un Padre bueno y fiel. Hoy decidimos caminar con fe, con los ojos puestos en Ti, sabiendo que siempre nos sustentarás con Tu diestra de justicia.
Gracias, Señor, por recordarnos que no estamos solos y que en Ti tenemos todo lo que necesitamos. En el nombre de Jesús, amén.