ENERO 22

LA PALABRA DE DIOS

Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

JUAN 10: 10


Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

REFLEXIÓN

Qué hermosa promesa! Esa declaración de Jesús en Juan 10:10 es tan llena de esperanza y amor. Él vino no solo para darnos vida, sino para que sea una vida plena, rica en propósito, paz, y gozo, independientemente de las circunstancias que enfrentemos. Es un recordatorio poderoso de que Su plan para nosotros siempre es bueno y abundante.


Cuando Jesús declaró: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”, no estaba hablando solo de una vida llena de cosas materiales o éxitos temporales. Su promesa trasciende lo físico y apunta a la plenitud de nuestro ser: una vida con propósito, con paz, con gozo eterno. En medio de las luchas diarias, podemos sentirnos vacíos o carentes, pero Su amor nos recuerda que nuestra verdadera abundancia no se encuentra en lo que tenemos, sino en lo que somos en Él.


Esa abundancia comienza con una relación profunda con Cristo, el Buen Pastor que nos guía, nos cuida y nos protege. Él nos invita a descansar en Sus brazos, dejando atrás nuestras cargas y preocupaciones. No importa cuán rotos o cansados lleguemos a Él, siempre habrá más de Su gracia, más de Su misericordia, más de Su amor para nosotros. Su abundancia es una fuente inagotable que satisface nuestra alma y da propósito incluso a los días más oscuros.


Hoy, Jesús nos llama a confiar en Su promesa, a vivir con la certeza de que en Él lo tenemos todo. Su vida en nosotros nos transforma, nos llena y nos da fuerza para vivir en plenitud. No se trata de lo que podamos lograr, sino de caminar cada día con la seguridad de que Él ya ha provisto todo lo necesario para nuestra vida espiritual y eterna. Esa es la verdadera vida en abundancia.


Señor amado, gracias porque en Ti encontramos la verdadera vida. Gracias por amarnos tanto que viniste para darnos plenitud, paz y propósito. Ayúdanos a confiar en Tu palabra y a descansar en Tus promesas, incluso en los momentos de dificultad. Llena nuestro corazón de Tu gozo y el espíritu de Tu paz. Que podamos caminar cada día recordando que en Ti lo tenemos todo. En el nombre de Jesús, amén.