ENERO 14

LA PALABRA DE DIOS

Dios es nuestro refugio.

SALMOS 62: 8


Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio.

REFLEXIÓN

En medio de las incertidumbres de la vida, el Salmo 62:8 nos invita a hacer una pausa y recordar que no estamos solos. “Esperad en Él en todo tiempo” es un llamado a confiar, no solo cuando todo parece estar bajo control, sino especialmente cuando el suelo se tambalea bajo nuestros pies. Dios no cambia, su amor permanece fiel, y su promesa de cuidado y protección no tiene condiciones ni límites. Esperar en Él no es resignarse, es abrazar con fe la certeza de que Él está obrando aun cuando no lo vemos.


Derramar el corazón delante de Dios es un acto de valentía. Es abrir el alma sin reservas, entregándole nuestras luchas, temores, alegrías y sueños. A veces, la carga que llevamos es tan pesada que olvidamos que hay un lugar seguro donde podemos soltarla. Dios no solo escucha nuestras palabras, sino que entiende los suspiros más profundos y las lágrimas que no podemos explicar. En su presencia, no hay juicio, solo amor. Él es el refugio donde nuestras heridas encuentran sanidad y nuestro espíritu, descanso.


Este versículo nos recuerda que en Dios encontramos la seguridad que el mundo nunca podrá ofrecernos. Él es un refugio en medio de la tormenta, una roca inquebrantable cuando todo lo demás parece derrumbarse. No importa cuán oscuro o incierto sea el camino, su abrazo está siempre disponible. Es en su refugio donde descubrimos que no hay temor que pueda más que su amor, y no hay carga que su gracia no pueda sostener. Su invitación es clara: “Ven, descansa en mí, confía, porque yo siempre estaré contigo”.


Amado Padre celestial, gracias por ser nuestro refugio en medio de las tormentas, por escucharnos cuando derramamos delante de Ti nuestro corazón, y por sostenernos con Tu amor infinito. Reconocemos que solo en Ti encuentramos paz, fuerza y esperanza para cada día.


Padre, te entregamos nuestras cargas, temores y todo aquello que nos inquieta. Ayúdanos a confiar plenamente en Ti, a esperar en Tu tiempo perfecto y a descansar en Tu fidelidad. Llena nuestra vida de Tu paz, esa paz que sobrepasa todo entendimiento y guía cada uno de nuestros pasos conforme a Tu voluntad. Gracias porque sabemos que nunca nos abandonas y porque, en Ti, siempre tenemos un refugio seguro. Renueva nuestra fe y nuestro espíritu para que podamos caminar con confianza, sabiendo que Tú estás con nosotros en todo momento. En el nombre de Jesús, amén.

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