FEBRERO 14

LA PALABRA DE DIOS

Llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido.

JUAN 6: 9. - 13


9 Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos?


10 Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones.


11 Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían.


12 Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada.


13 Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido.

REFLEXIÓN

Esta historia de los panes y los peces nos muestra algo increíble: Jesús no necesita grandes cosas para hacer grandes milagros. Un muchacho con un almuerzo sencillo, algo que parecía insignificante, fue todo lo que Jesús usó para alimentar a miles de personas. A veces, sentimos que lo que tenemos es poco, que no alcanza, ya sea nuestro tiempo, nuestros recursos o incluso nuestras fuerzas. Pero Jesús nos enseña que, si ponemos en sus manos lo poco que tenemos, Él puede multiplicarlo de maneras que jamás imaginamos. La historia de los panes y los peces nos muestra algo maravilloso: Jesús siempre está atento a nuestras necesidades. Cuando vio a esa multitud hambrienta, no los ignoró ni les dijo que se arreglaran solos. En lugar de eso, se tomó el tiempo para asegurarse de que tuvieran suficiente para comer. Así es Jesús con nosotros: Él se preocupa por nuestro bienestar, tanto físico como espiritual. No importa cuán grande o pequeña sea tu necesidad, Jesús la ve y está dispuesto a suplirla.


Algo que llama la atención es que Jesús dio gracias antes de repartir la comida. ¡Eso es clave! Muchas veces nos enfocamos en lo que nos falta y olvidamos dar gracias por lo que ya tenemos. La gratitud cambia nuestra perspectiva y nos ayuda a confiar en que Dios está trabajando, incluso cuando no vemos cómo. Así que, si hoy sientes que estás en una situación difícil o que no tienes suficiente, da gracias. Aunque parezca poco, en las manos de Jesús, puede ser más que suficiente.


Al final, Jesús mandó recoger los pedazos que sobraron, demostrando que no deja que nada se pierda. Esto nos muestra Su carácter: un Dios que no solo cuida de lo grande, sino también de los pequeños detalles de nuestra vida. Si hoy estás enfrentando dificultades o dudas, recuerda que a Jesús le importa cada área de tu vida. Pon tus preocupaciones en Sus manos y confía en que Él, como buen Pastor, cuidará de ti con amor y abundancia.


Señor Jesús, gracias porque siempre te preocupas por mí y por todo lo que necesito. Sé que ves mis luchas, mis temores y mis preocupaciones, y que en tu amor estás dispuesto a suplir cada área de mi vida. Ayúdame a confiar más en ti, incluso cuando siento que lo que tengo no es suficiente. Enséñame a darte gracias por lo que ya has puesto en mis manos, sabiendo que en tus manos todo es suficiente. Gracias porque nunca dejas que nada se pierda, ni en mis esfuerzos ni en mis momentos de dificultad. Te entrego hoy mis cargas, mis necesidades y mis sueños, confiando en que cuidarás de mí y me guiarás. Dame paz para descansar en tu amor y fe para ver cómo multiplicas tus bendiciones en mi vida. Amén.

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