FEBRERO 20

LA PALABRA DE DIOS

¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad?

MIQUEAS 7: 18 - 19


18 ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia.


19 Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados

REFLEXIÓN

Cuando miramos nuestra vida con honestidad, es fácil recordar los errores que hemos cometido, las veces que fallamos a Dios y a los demás. Pecamos una y otra vez, nos arrepentimos y después nuevamente caemos. Como resultado de ello, nos castigamos a nosotros mismos por pecados que Dios ya ha perdonado. La buena noticias es que tal como  la Escritura nos recuerda, nuestro Dios no es como los hombres: Él no solo perdona nuestras iniquidades, sino que las sepulta, las echa al fondo del mar, donde ya no pueden perseguirnos ni condenarnos. Es un Dios paciente y perdonador, que se deleita en la misericordia y no en el castigo.


Esta verdad nos llama a vivir en libertad. Si Dios ha decidido olvidar nuestras fallas, ¿por qué insistimos en recordarlas? Su amor nos invita a dejar atrás la culpa y caminar con seguridad en Su gracia. No importa cuán grande haya sido nuestro pecado, Su misericordia es más grande. Su amor no se basa en lo que merecemos, sino en Su naturaleza compasiva.


Hoy es un buen día para soltar la carga del pasado y descansar en el perdón de Dios. Si Él nos ha limpiado, debemos creerlo y vivir conforme a esa verdad. Que Su misericordia nos impulse a perdonar a otros con el mismo amor con que hemos sido perdonados. Dios no retiene Su enojo; Él elige amarnos y restaurarnos.


Señor amado, gracias porque eres un Dios de misericordia y amor infinito. Aunque he fallado muchas veces, Tú no me tratas según mis errores, sino según Tu compasión. Hoy elijo recibir Tu perdón y caminar en libertad, sin cadenas de culpa ni vergüenza. Ayúdame a recordar que mi pasado no define mi futuro, porque en Ti soy nueva criatura. Enséñame también a perdonar a otros como Tú me has perdonado. En el nombre de Jesús, amén.

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