FEBRERO 18

LA PALABRA DE DIOS

Bástate mi gracia

2 CORINTIOS 12: 9


Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.

REFLEXIÓN

La vida nos enfrenta con desafíos que a veces parecen sobrepasarnos. Nos sentimos débiles, incapaces, agotados. La enfermedad, las preocupaciones, las decepciones y el peso de nuestras propias limitaciones nos hacen dudar de nuestra capacidad para seguir adelante.  ¿Cómo seguir adelante? Pablo experimentó esta realidad. Oró tres veces pidiendo a Dios que le quitara un aguijón que lo afligía, pero la respuesta divina no fue la que esperaba: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Corintios 12:9).


Dios no le quitó la carga, pero le dio algo mejor: Su gracia suficiente. Esa gracia que sostiene, que fortalece cuando las fuerzas humanas fallan. Esa gracia que no nos libra siempre del sufrimiento, pero nos capacita para atravesarlo con paz. Cuando llegamos al final de nuestros propios recursos, es ahí donde Su poder se manifiesta con mayor claridad. Dios no nos pide ser autosuficientes. Él nos invita a descansar en Su gracia y a reconocer que cuando somos débiles, Él es fuerte en nosotros. En nuestra debilidad, Dios se glorifica.

A lo largo de la Biblia, vemos cómo Dios ha usado a personas frágiles para cumplir Sus propósitos. Moisés se sintió incapaz de hablar ante Faraón, pero Dios le dijo: “Yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar” ; Gedeón se veía a sí mismo como el menor de su familia, pero Dios le dijo: “Ciertamente yo estaré contigo” ; Isaías se consideraba indigno, pero Dios lo purificó y lo llamó. 


Si hoy te sientes frágil, desgastado o sin respuestas, recuerda: Dios no te ha abandonado. Su gracia es suficiente para ti. No necesitas ser fuerte en tus propias fuerzas, sino descansar en Su poder. Cuando nos sentimos débiles, podemos recordar la promesa de Isaías 40:29: “Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.” Y la de Filipenses 4:13 “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” No importa cuán grande sea la prueba o cuán pequeños nos sintamos. Su gracia es suficiente. Él nos da la fuerza que necesitamos, justo en el momento preciso.


Amado Señor, vengo ante Ti con mis cargas y debilidades. A veces me siento incapaz, pero me aferro a Tu promesa de que Tu gracia es suficiente. Ayúdame a confiar en Ti, a no depender de mis propias fuerzas, sino a permitir que Tu poder se perfeccione en mi debilidad. Gracias porque, aun en mis momentos más difíciles, Tú estás conmigo, sosteniéndome con Tu amor. En el nombre de Jesús, amén.

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