FEBRERO 13

LA PALABRA DE DIOS

El amor de Dios es perfecto.

1 CORINTIOS 13: 1 - 3


1 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.


2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes,y no tengo amor, nada soy


3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

REFLEXIÓN

Pablo nos recuerda que el amor es el fundamento de todo lo que hacemos. Podemos alcanzar grandes logros, impactar multitudes con palabras elocuentes, tener un conocimiento impresionante o una fe que mueve montañas, pero si nuestras acciones no están motivadas por el amor, carecen de verdadero valor. ¿Cuántas veces nos hemos enfocado en hacer más, saber más o demostrar más, olvidando que lo que realmente cuenta es el amor con el que vivimos y servimos? Sin amor, nuestras acciones se vuelven vacías, como un ruido que no toca el alma ni deja huella duradera.


En la vida cotidiana, esto nos desafía a examinar nuestras intenciones. Por ejemplo, podemos dar dinero a alguien necesitado, pero si no lo hacemos con un corazón genuinamente compasivo, ese acto pierde su esencia. O podemos realizar una tarea en casa, en la universidad o en el trabajo de manera impecable, pero si nuestra actitud es impaciente o indiferente hacia los demás, hemos fallado en reflejar el amor de Cristo. El amor no solo es un sentimiento, sino una elección diaria de buscar el bienestar de los demás antes que nuestro propio interés.


Hoy, Dios nos invita a vivir de una manera diferente: a que todo lo que hagamos esté impregnado de Su amor. Tal vez esto signifique escuchar a un amigo con paciencia, perdonar una ofensa, o simplemente ser amable con alguien que no lo espera. Recuerda que las palabras, las acciones y los sacrificios solo tienen verdadero valor cuando brotan de un amor sincero. Pidamos al Señor que llene nuestros corazones con Su amor para que cada paso que demos lleve Su luz a los que nos rodean. Porque al final, el amor es lo único que permanece.


Señor amado, gracias por recordarme que todo lo que hago carece de valor si no está motivado por el amor. Hoy vengo ante Ti reconociendo mis debilidades y pidiendo que llenes mi corazón con Tu amor perfecto. Ayúdame a no buscar mis propios intereses, sino a reflejar Tu bondad en cada palabra, cada acción y cada pensamiento. Enséñame a amar como Tú amas: con paciencia, compasión y sinceridad. Que mis actos no sean solo deberes vacíos, sino expresiones genuinas de amor hacia los demás. Dame la gracia de perdonar, de escuchar con atención y de servir sin esperar nada a cambio. Señor, quita de mí todo orgullo, egoísmo o indiferencia. Transforma mi corazón para que todo lo que haga lleve Tu sello de amor y pueda tocar las vidas de quienes me rodean. Que siempre recuerde que sin amor, nada soy. En el nombre de Jesús, amén.

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