FEBRERO 25

LA PALABRA DE DIOS

Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.

MARCOS 9: 38 - 40


38 Maestro, hemos visto a uno que en tu nombre echaba fuera demonios, pero él no nos sigue; y se lo prohibimos, porque no nos seguía.


39 Pero Jesús dijo: No se lo prohibáis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre, que luego pueda decir mal de mí.


40 Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.

REFLEXIÓN

Los discípulos se inquietaron al ver a alguien expulsando demonios en el nombre de Jesús sin formar parte de su grupo cercano. Su reacción inmediata fue intentar detenerlo, pero Jesús les enseñó una lección importante: el reino de Dios no está limitado a un solo grupo, sino que obra de maneras que a veces no comprendemos del todo. “Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es” (Marcos 9:40). A menudo, en nuestra vida diaria, caemos en la trampa de creer que Dios solo trabaja dentro de los límites que conocemos, cuando en realidad Su poder trasciende nuestras percepciones y estructuras humanas.


Este mensaje nos desafía a examinar nuestras actitudes hacia otros creyentes y ministerios. ¿Nos alegramos cuando Dios usa a alguien fuera de nuestra comunidad o tradición? ¿O sentimos celos y desconfianza porque no lo hacen de la misma manera que nosotros? Dios es soberano y obra a través de muchas personas para cumplir Su propósito. En lugar de centrarnos en las diferencias, debemos aprender a reconocer Su obra en los demás y apoyarnos mutuamente en el avance del Evangelio. Como dice Filipenses 1:18: “Cristo es anunciado de todas maneras… en esto me gozo y me gozaré aún”.


Hoy, pidamos al Señor un corazón humilde y receptivo. Que nos ayude a discernir Su obra sin prejuicios y a colaborar con quienes buscan glorificar Su nombre. Que no permitamos que el orgullo o el exclusivismo nos cieguen, sino que vivamos con una fe abierta, celebrando cada manifestación de Su gracia en el mundo.


Señor amado, enséñame a ver Tu obra más allá de mis propios límites y entendimiento. Líbrame de la crítica y el celo espiritual, y dame un corazón dispuesto a celebrar Tu presencia en otros. Ayúdame a trabajar en unidad con mis hermanos y hermanas, reconociendo que todos formamos parte de Tu gran plan. Que mi vida refleje humildad, amor y gratitud por lo que Tú haces en el mundo. En el nombre de Jesús, amén.