Porque contigo está el manantial de la vida
SALMOS 36: 7 - 9
7¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.
8 Serán completamente saciados de la grosura de tu casa, y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.
9 Porque contigo está el manantial de la vida
Vivimos en un mundo donde la incertidumbre y las dificultades pueden hacer que nos sintamos vacíos y agotados. Sin embargo, el Salmo 36:7-9 nos recuerda que en Dios encontramos un refugio seguro y un manantial inagotable de vida y bendiciones. Su misericordia es nuestra protección, su casa es nuestra abundancia, y su presencia nos llena con el gozo que nada en este mundo puede proporcionar. Cuando nos sentimos agobiados por las preocupaciones, podemos recordar que en Él hay una fuente inagotable de amor y provisión.
Así como un manantial nunca deja de fluir, el amor de Dios nunca se agota. Muchas veces buscamos satisfacción en cosas pasajeras: el éxito, las relaciones, los bienes materiales, pero solo en Dios encontramos saciedad plena. Él nos invita a beber de su torrente de delicias, a llenarnos de su gracia y a confiar en que su provisión nunca nos faltará. Jesús mismo declaró: “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” (Juan 7:38). Cuando acudimos a Él con fe, su Espíritu nos llena y nos renueva.
Hoy, más que nunca, necesitamos refugiarnos bajo la sombra de sus alas y recordar que en Él está la vida. En los momentos de cansancio, duda o sequedad espiritual, acerquémonos a su presencia y bebamos de su manantial. Solo en su amor encontramos descanso, fortaleza y propósito. No permitamos que las preocupaciones nos aparten de la fuente verdadera, sino que cada día busquemos en Dios el agua viva que sacia nuestra sed más profunda.
Amado Padre celestial, gracias porque en Ti encontramos refugio y abundancia. Tu amor es más grande que cualquier dificultad y en Tu presencia hallamos plenitud. Ayúdame a no buscar saciedad en cosas pasajeras, sino en el manantial de Tu vida. Llena mi corazón con Tu Espíritu, renuévame y guíame cada día. Que nunca me aparte de Tu amor, sino que siempre confíe en Ti. En el nombre de Jesús, amén.