MARZO 12

LA PALABRA DE DIOS

Pidan, y se les dará, busquen, y encontrarán, llamen, y se les abrirá.

MATEO 7: 7 - 8


7 Pidan, y se les dará, busquen, y encontrarán, llamen, y se les abrirá.


8 Porque todo aquel que pide, recibe, y el que busca, encuentra, y al que llama, se le abre.

REFLEXIÓN

En medio de nuestras luchas diarias, muchas veces sentimos que estamos tocando puertas que no se abren y orando oraciones que no parecen tener respuesta. Sin embargo, este pasaje nos recuerda algo poderoso: ¡Dios escucha! No se trata de una fórmula mágica, sino de una relación de confianza con un Padre amoroso. Jesús no solo nos anima a pedir, buscar y llamar, sino que nos asegura que el Padre responde. ¿Cuántas veces nos detenemos antes de orar, pensando que no somos dignos o que nuestras peticiones son pequeñas? Este versículo nos quita ese peso. Nos invita a presentarnos tal como somos, con la certeza de que Él está atento.


Pedir, buscar y llamar son acciones activas. Nos sacan del estancamiento espiritual y nos mueven hacia una comunión más profunda con Dios. A veces la respuesta es inmediata; otras veces, Dios nos forma en la espera. Pero siempre responde de acuerdo con Su sabiduría perfecta. En el trabajo, en la familia, en la salud, en las decisiones importantes… este texto es una promesa viva. Es una invitación a confiar más que a entender, a depender más que a controlar. ¿Qué estás necesitando hoy? ¿Qué puerta parece cerrada? No te detengas. Sigue pidiendo, buscando y llamando.


Porque detrás de esa puerta está un Dios que te ama, que no se cansa de oírte y que actúa en el tiempo justo. “Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!” (Mateo 7:11). Hoy es un buen día para volver a orar con fe renovada. Las promesas de Dios no caducan. Él sigue siendo el mismo Dios que abre puertas donde parece que no las hay.


Señor amado, gracias por invitarme a pedir, buscar y llamar con confianza. Aumenta mi fe cuando las respuestas tardan y recuérdame que Tú siempre estás obrando, incluso en silencio. Abre mis ojos para ver tus respuestas, aunque no siempre lleguen como espero. Dame constancia para seguir buscando tu voluntad y paz para esperar en Ti. Hoy te entrego mis anhelos, mis dudas y mis puertas cerradas, confiando en que Tú abrirás las correctas. En el nombre de Jesús, amén.

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